RISOTTO DE ESPINACAS

INGREDIENTES

  • 100 g de mantequilla o aceite de oliva para rehogar la cebolla
  • 1 cebolla grande
  • 1dl de vino blanco o Martini
  • ½ kg de arroz (preferentemente el arborio o carnaroli)
  • Fondo de ave (un poco más de fondo que de arroz)
  • 250 g de espinacas
  • Sal
  • Queso rallado parmesano o similar
  • Salmón marinado (opcional de guarnición)

ELABORACIÓN

Limpiamos y cocemos las espinacas, las picamos y las reservamos.
Si son congeladas, ponemos agua a calentar en una olla, cuando hierva, añadimos las espinacas congeladas y las cocemos durante 8 minutos después de que el agua vuelva a hervir. Las escurrimos y las reservamos.
En una cazuela al fuego, ponemos 75 g de mantequilla y rehogamos la cebolla cortada en brunoix hasta que este transparente sin dejar que coja color.
Vertemos  el vino o el Martini y cuando se haya evaporado en parte, añadimos el arroz y rehogamos.
Mojamos con el fondo  hirviendo poco a poco y dejamos hervir a fuego suave mientras removemos.
Añadimos las espinacas troceadas, salamos y dejamos que siga cociendo durante 15 minutos aproximadamente, o hasta que el arroz este en su punto.
Cuando ya está el arroz, separamos del calor y añadimos la mantequilla sobrante y el queso rallado, removemos hasta que sea absorbido.
Dejamos reposar unos minutos y servimos caliente acompañado de lascas de parmesano y si queremos darle un toque de color y un plato divertido le añadimos unas lonchas de salmón marinado.
Podemos también triturar las espinacas y mezclarlas con el fondo para darle un color más verde al  plato.
Podemos realizar este risotto con otro tipo de verduras como la remolacha o la calabaza, unas verduras de intensos colores.
El arroz arborio cuece en 16 ó 18 minutos, es ideal para risottos, suelta bastante almidón durante la cocción pero el grano queda compacto y entero.
El arroz carnaroli, es un arroz italiano, arroz de grano medio, redondo y blanco, es el rey de los arroces para risotto, cuece en el mismo tiempo que el arborio, es fácil para inexpertos porque su grano conserva intacta su consistencia incluso si su cocción se prolonga.